La versión de su navegador no está debidamente actualizada. Le recomendamos actualizarla a la versión más reciente.

Tratamiento

La recuperación, en esclerosis múltiple, significa que desaparecen los síntomas parcial o totalmente, lo que también puede durar semanas, meses e incluso años. El tratamiento de la esclerosis múltiple tiene tres aspectos, coincidiendo con la finalidad que se persiga:

  1. Modificar la evolución de la enfermedad. Ante un brote de esclerosis múltiple se suele administrar cortisona. La administración (por vía oral o en inyección) debe realizarse en un centro hospitalario, donde también decidirán la dosis (cantidad) adecuada.
  2. Aliviar los síntomas. Hay tantos tratamientos como síntomas, y cada enfermo es un caso diferente. Estar en contacto con el neurólogo es la parte más importante del tratamiento. Él indicará cómo mitigar o eliminar los síntomas. Superar las secuelas Después de un brote de esclerosis múltiple, la rehabilitación ayuda a reincorporarse a la vida cotidiana y adaptarse a las nuevas condiciones. Cada fase de la enfermedad necesitará una rehabilitación distinta con profesionales distintos: neurólogos, urólogos, fisioterapeutas, psiquiatras, oculistas, asistentes sociales, psicólogos. 
  3. Recursos para enfrentarse a la enfermedad. El enfermo no está solo ni indefenso ante los efectos físicos y psicológicos que tiene la esclerosis múltiple. 
  • Recursos individuales. 
  • Hablar de lo que pasa y de los sentimientos que la situación provoca. 
  • Tener una actitud positiva de cara a la superación de los síntomas.
  • No rechazar la ayuda de personas cercanas ni de profesionales.
  • Llevar una vida disciplinada y tranquila.
  • Establecer prioridades, estrategias para desarrollar una vida social y pensar en situaciones que hagan sentirse mejor. 
  • Determinar objetivos y hacer planes de futuro. 
  • Tomar la iniciativa en todo aquello que afecta a uno directamente. 
  • No lamentar las decisiones tomadas.
  • Recursos sociales
  • Evitar que la enfermedad sea el centro de la vida del enfermo y de su familia. 
  • No buscar culpables de la enfermedad ni de lo que no salga bien. 
  • Aprender técnicas de relajación para superar las situaciones críticas. 
  • No dudar en acudir al psiquiatra, al psicólogo, al fisioterapeuta o a cualquier profesional que pueda ayudar a superar los trastornos asociados (depresión, pérdida de movilidad, etc.)

Aun con un diagnóstico de esclerosis múltiple, es posible llevar una vida activa y plena. No obstante hay cambios que es necesario realizar y asumir. Para las personas que rodean al enfermo tampoco es fácil aceptar la enfermedad. Hablar de forma abierta y franca es el mejor principio para asimilarla.

Directiva de cookies

Este sitio utiliza cookies para el almacenamiento de información en su equipo.

¿Lo acepta?